jueves, 15 de noviembre de 2012

AUTORRETRATO DE UN EXTRAÑO un poema de MANUEL VALDERRAMA DONAIRE



No reconozco, a veces, este cuerpo
apenas habitado por un alma desalmada.
Aprendiz de cadáver cuando duermo
y en movimiento constante e inútil si despierto.

No comprendo la longitud inexacta de sus brazos,
que o bien no alcanzan lo que buscan,
o bien nunca buscan lo que alcanzan,
dejando así vacío el cuenco de las manos,
dejando en orfandad la frontera de los dedos.

No entiendo a estas dos piernas
que me llevan errante por el mundo
al ritmo de unos pies
con tanta inercia torpe por tropezarse.

Me dejan perplejo la fertilidad pilosa de la piel
y la naturaleza cavernosa de los orificios.

Me es extraño este dolor constante al que llaman espalda
y ese otro intermitente que, a ratos, late en la cabeza.

No me sería más ajeno si en lugar de orejas
tuviera dos hermosas alas desplegadas,
o si esta enorme nariz
terminara por transformarse en trompeta.

No sé qué significa ese boceto de mueca
que asoma tímidamente a los labios.
Ni esos ojos insomnes que se miran perplejos.

Este cuerpo no me sirve.
Envejece de prisa.
A veces cae enfermo.
Estropea los espejos.

Si no fuera porque a tu cuerpo
le gusta tanto enredarse en este cuerpo…

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