miércoles, 3 de enero de 2018

LOS ÚLTIMOS JEDI O STARWARS CONTADA POR JANE AUSTEN. (AVISO: CONTIENE SPOILERS)


A Rose, la encargada de mantenimiento de la Resistencia, le gusta Finn, pero Finn está encaprichado de Rey desde el episodio VII, en el que la joven jedi parecía corresponderle. Pero ella descubre en esta nueva entrega que Keylo Ren, el malote, le pone mogollón. A Ren también le mola Rey, siempre y cuando su relación no interfiera en sus planes de futuro. Ya se sabe, las diferencias de clase siempre fueron el mayor obstáculo para el amor verdadero en las novelas de Jane Austen. Por otro lado, nos queda claro que la tensión sexual no resuelta entre la vicealmirante Holdo, una estirada Laura Dern, y Poe Dameron, el piloto con nombre y ojos de poeta de Baltimore, se quedará en nada. Pese a que la vicealmirante parecía el relevo natural de Leia en la saga, la princesa se aferra a la vida en este episodio sobreviviendo incomprensiblemente a un vuelo por el espacio exterior sin traje de astronauta y, ya puestos, una vez constatada su naturaleza inmortal deja que la nueva se inmole heroicamente. Dado que fuera de la pantalla Carrie Fisher sí que ha resultado ser mortal, no sé cómo se las ingeniaran los de Disney para explicar en la próxima entrega el deceso de un personaje más difícil de matar que a Lobezno. Claro que siempre pueden hablar con los guionistas de Logan para que les den alguna idea.

En resumen, dos horas y treinta y cinco minutos de miraditas, flirteos, mucho hablar y poco sexo. Típico de Austen… y de Lucas. Que la fuerza del amor os acompañe.

lunes, 27 de noviembre de 2017

NUESTRA ORILLA SALVAJE de ROSARIO TRONCOSO

Tres años después de Transparente, Rosario Troncoso y La isla de Siltolá vuelven a encontrarse en Nuestra orilla salvaje, un poemario en el que la poeta gaditana reflexiona sobre el paso del tiempo, inexorable ahora que “apenas conservamos los últimos fragmentos de la infancia”, ahora que queda “la juventud bien lejos”. La orilla salvaje se ve engullida por “ese río oscuro” y “…los nombres se hacen de arena/ y las palabras humo”. “No hay eternidades”. “Hemos dejado de ser niños/ se impone la verdad como un cuchillo”. Y aunque la poeta a veces busca “…puertas secreteas/ que se abren al pasado”, “Con la edad es más grave/ el exceso de invierno”. “Todo sigue su curso”. Caen los cumpleaños, “cicatrices adrede”. “La anestesia es el muñón”. Es el “Olvido selectivo”. No sólo nosotros acusamos la desmemoria. “Las esquinas ya no nos recuerdan”. Tal vez porque “En la acera ya no quedan abrazos”. Pero no importa porque “tampoco en ese abrazo/se logra nada contra el tiempo”.

La vida nos cambia. “Después del sueño lento de la crisálida… “Se desprenden los puntos de sutura”. Los cambios pueden alejarnos de lo que quisimos, de lo que fue importante: “Ya no te entiendo. / Has cambiado de idioma/ o de perfume”. “El dolor ya no desaparece”. Aunque poco importa si “El futuro está sembrado en asfalto”. Siempre es “Mucho mejor morir/ en el turno siguiente”. 

sábado, 13 de mayo de 2017

Egolatría

Egolatría es un relato paródico escrito desde la irreverencia consustancial a su autor. Un viaje delirante por el espacio y por el tiempo, también por los libros, en el que los límites entre la historia y la ficción se difuminan. Esta revisión humorística e ingeniosa de El corazón de las tinieblas nos concita múltiples interrogantes. ¿Fue Sócrates el padre involuntario de una secta que dio como resultado la herejía cátara? ¿Está relacionada la renuncia al papado de Ratzinger con un combate entre defensores de la procreación y paladines del autoerotismo? ¿Qué mensaje esconde el techo de la Capilla Sixtina? ¿Qué tiene que ver la Estatua de la Libertad con el onanismo?
                                                                                                                                                             Jesús Barroso

El padre Mármol recibe el encargo de encontrar a Cruz, un sacerdote conspiranoicoque ha desaparecido misteriosamente junto a una joven amiga. Acompañado de su ayudante Sánchez, un chófer socarrón, Mármol se embarca en su búsqueda, guiado por un manuscrito en el que se desvela la existencia de una conjura que lleva persiguiendo la extinción de la humanidad desde la Antigua Grecia hasta nuestros días.

martes, 28 de febrero de 2017

Andalucía, la que divierte


Hoy es el Día de Andalucía. Una conmemoración cada año menos sentida, que apenas sirve para darnos golpes de pecho y para que saquen idem nuestros políticos mientras se cuelgan sus medallas de latón con las que nos recuerdan sus raquíticos méritos, al tiempo que ocultan sus muchos deméritos tras su falso brillo.
En buena medida, Andalucía sigue siendo esa que divierte a la que cantaba Pepe Suero. Y la excusa no puede ser ya el olvido desde Madrid ni el desprecio desde Barcelona. Somos, a menudo, nosotros mismos y nuestras instituciones los que proyectamos esa imagen de pandereta, jarana y chiste fácil. Sí, nuestros políticos (en eso no nos diferenciamos del resto de comunidades autónomas) son incompetentes, aprovechados y zascandiles, pero no echemos balones fuera. Mucha de la culpa de nuestro atraso en materia de empleo, cultura, desarrollo y un largo etcétera, al que cada cual puede añadir sustantivos al gusto, la sustenta el conformismo cómplice de los ciudadanos de a pie, con nuestro chovinismo del "como aquí no se vive en ningún sitio" y el sinsentido provinciano de la rivalidad cainita entre capitales.
A estas alturas, Andalucía debiera ser bastante más que el soleado reclamo turístico de sus playas y sus fiestas. Bien está que un pueblo conserve sus tradiciones, pero eso no justifica que todo el panorama cultural y buena parte de su economía dependan exclusivamente de ellas. Ya es hora de que los andaluces nos levantemos y pidamos ser lo que nunca fuimos. Pero, para eso, no podemos limitarnos a protestar en las coplillas de carnaval. Nos sobra salero y nos falta vehemencia. No estaría de más que reserváramos la vocación de penitentes para la Semana Santa y vistiéramos otros hábitos menos sumisos el resto del año. Porque, reconozcámoslo, puede que ya los terratenientes no sean los únicos que van a caballo en las ferias y romerías de nuestra geografía. Pero disfrazarnos de señoritos a base de gomina y zapatos castellanos no es más que una ilusión óptica que no nos sacará de nuestra condición de  plebe.
En nuestras manos está que nuestra tierra proyecte una imagen distinta. Dicho de otro modo, que para que en el resto de España se sepa que Andalucía no cabe en un anuncio de cerveza cargado de tópicos, somos  los andaluces los que tenemos que dejar de creerlo.

martes, 28 de junio de 2016

RESISTE Y VENCERÁS


Aseguraba Cela que “en España, el que resiste, gana”. Y vaya si ganó. Al reconocimiento público de una carrera literaria cimentada en dos obras de indiscutible valor sumó el Príncipe de Asturias; el Nobel; un Planeta, que no por ser dudoso fue menos suculento, y un Cervantes, según sus propias palabras, “cubierto de mierda”. Hasta el momento en que le fue concedido, claro, que pasó a ser lustroso y brillante como una patena.
Pero no crean que el de don Camilo es un caso aislado de resistencia patria. Ni tan siquiera es el más significado. Ahí tienen, por ejemplo, a Mariano Rajoy Brey, que fiel a su estilo don Tancredo aguanta sin moverse desde el día en que fue señalado por el dedo sucesorio de Aznar, convencido de que un político de tan escaso carisma no podría hacerle más sombra que su bigote, ese que está sin estar, ni se atrevería a desmontar el tinglado con el que el partido se financiaba. Cuando en 2004 perdió las elecciones frente a José Luis Rodríguez Zapatero, Rajoy empezó a dar muestras de su naturaleza de estatua y se sentó a esperar a que los vientos hiciesen girar la veleta. Volvió a caer derrotado en 2008, cuando los primeros coletazos de la crisis anunciaban el carácter de espejismo de una nueva legislatura con gobierno socialista tan solo en lo nominativo. Tras recortes y malabarismos lingüísticos del ejecutivo, el camino del líder popular quedaba expedito pese a la alarmante sucesión de casos de corrupción en su partido. Gürtel, Púnica, Bárcenas, Palma Arena, Noos y el sursuncorda valenciano no evitaron que el hombre impasible cumpliese su destino y se erigiera en Presidente de todos los españoles (y mucho españoles). No creo que Mariano, más lector del Marca que de los clásicos, se acordara del Nobel de Literatura cuando llegó a la Moncloa. Pero en su etapa como presidente convirtió el “resistir es vencer” en el emblema de su gobierno. Tras cuatro años de apariciones en plasma, recortes y ajustes de cuentas (sirva de ejemplo el tan traído y llevado IVA cultural), en los que el guano de gaviota se extendió por los juzgados de España, Rajoy se mantuvo fiel a su estilo y declinó bajar al barro de los debates durante la campaña electoral, dejando en manos de su paladina Soraya el enfrentamiento con sus rivales políticos. El 20 D gana sin ganar, pero resiste.
En la que será la legislatura más corta en la historia de nuestra ya no tan reciente democracia, deja que sean otros los que suden en busca de pactos imposibles, presos de una acción que no los llevará a ningún sitio, y se sienta a esperar la nueva convocatoria de elecciones confiado en recuperar en la segunda vuelta los votos que Ciudadanos le había restado por el otrora tan disputado centro. Bien sabía Mariano que el castigo de los votantes de derecha es tan corto como laxo. En una nueva reedición de su lema, resistió y ganó. Y ahí lo tenemos, dispuesto a formar gobierno.
Hay que reconocer, no obstante, que no todo el mérito es de nuestro marmóreo presidente. No debemos subestimar los deméritos acumulados por sus rivales, esos que tanto le han allanado el camino. Ahí tenemos, por ejemplo, al PSOE, tan parecido al PP cuando gobierna, tan preocupado de pasar sus travesías del desierto de la oposición haciendo ver a sus posibles votantes las diferencias que separan a ambas formaciones. Es entonces, y sólo entonces, cuando desempolvan sus siempre postergados proyectos de renovación del concordato y estados federales. Y es que la mejor definición de la bipolaridad que caracteriza a los socialistas la hizo Alfredo Pérez Rubalcaba cuando explicó que su partido era profundamente republicano, pero la monarquía parlamentaria le sentaba como un guante.
Poco ha podido hacer Ciudadanos de Albert Rivera, es cierto. Ese invento de laboratorio, tan parecido al PP como un PSOE con mayoría absoluta, centra sus esfuerzos en pactar a cualquier precio. Y es que, aunque al principio, gracias al atractivo de sus líderes, en especial el propio Rivera e Inés Arrimadas, parecían salidos de un casting de las juventudes populares (esto quedó desmentido al incorporar a Felisuco a su formación), poco a poco se les ha ido poniendo tal pinta de CDS, que a poco que pasemos otra vez por las urnas pueden acabar convertidos en UPyD. El caso de Toni Cantó, merece capítulo aparte.
Y cómo olvidarnos de Unidos Podemos, ese piso compartido por los cachorros de un Julio Anguita (quién te ha visto y quién te ve), que se olvidó del “programa, programa, programa” y sacrificó la ideología (y a IU, que firmó su acta de disolución con la confluencia) en busca de un puñado de votos que no han servido para asaltar el cielo. Disfrazados, a prisa y corriendo, de socialdemócratas, perdieron la autenticidad y el crédito ahuyentando a los electores más saturados de “postureo” y se quedaron con la miel del “sorpasso” en los labios.

En definitiva, que entre líderes guapos sin sustancia, clónicos neoliberales y nuevos que se dejan llevar por el antiguo viaje al centro, a Mariano le ha bastado, una vez más, con quedarse quieto. Y es que, como dijo don Camilo, en España, el que resiste, gana. 

viernes, 24 de junio de 2016

ES HORA DE VOTAR


He visto cosas que vosotros no creeríais: A Jorge Vestrynge convertido en la mano derecha de Fraga. He visto al PP gobernar pactando con nacionalistas catalanes y vascos. A Aznar hablando catalán en la intimidad y a Albert Rivera en pelota picada en un cartel electoral. He visto a PSOE y PP votando juntos para cambiar la Constitución sin preguntar a sus votantes. Todos esos momentos se perderán como papeletas de UPyD en un contenedor para reciclar papel. Es hora de votar.

jueves, 23 de junio de 2016

EL VOTO ES SUEÑO


¡Ay mísero de mí, y ay
infelice!

El cielo estoy asaltando
sin ganas ni frenesí.
Qué delito cometí
contra mí mismo votando.
Aunque si voté dudando,
entiendo que he perpetrado
delito de haber faltado
en el votar al rigor,
pues es delito mayor
el no querer lo votado.
Tan sólo por desterrar,
para apurar mis desvelos,
a los que tienen los cielos
si me da por no votar.
En qué más podré yo errar
para castigarme más.
¿No votarán los demás?
Pues si los demás votaron,
¿que ilusión atesoraron
que no tuve yo jamás?