domingo, 23 de junio de 2013

MADERA PODRIDA CON UN CLAVO OXIDADO de JOSÉ LUIS ORDÓÑEZ


Situada en el Hollywood de los años 40, Madera podrida con un clavo oxidado es un homenaje al cine negro y a las novelas de autores como Raymond Chandler o Dashiel Hammett.

James McGinty es un asesino a sueldo, un tipo duro que odia el cine, y que por cosas del destino se ve envuelto en una compleja trama de prostitución, espionaje, nazis y asesinatos a mansalva que lo unirán con el actor Erroll Flynn y lo llevarán por una vez del lado de la ley, atado por una madeja que se va enredando como en los grandes clásicos del género.

Mucho sabor cinéfilo y una historia cargada de violencia con la que los amantes del género disfrutarán de lo lindo.

domingo, 16 de junio de 2013

CADA CUAL Y LO EXTRAÑO de FELIPE BENÍTEZ REYES


Conjunto de 12 relatos (uno por cada mes) en forma de “almanaque de historias” en las que en medio de la aparente normalidad de lo cotidiano se van extendiendo las pequeñas manchas de lo extraño que todos llevamos prendidas, y que dan a la realidad una textura extraña, a mitad de camino entre lo cómico y lo dramático. Así vivimos un enero de falsos Reyes Magos, o rememoramos la infancia y la adolescencia de las segundas rebajas de febrero. Somos testigos de un marzo de carnavales tardíos en los que podemos alterar realidades ajenas, o de un abril azaroso tras la muerte de una coleccionista de herencias. Mayo es un mes de exámenes y superhéroes de Marvel. En junio las rupturas, y en julio un crucero en plena batalla matrimonial. Regresamos en agosto al amor adolescente y furtivo de las salas de cine, y en septiembre al servicio militar, aquél que era de obligatorio cumplimiento. Nos enfrentamos en octubre a los fantasmas de lo cotidiano, para recrear en noviembre el mito de don Juan en un Centro de Día. Finalmente, cerramos el año un 23 de diciembre vísperas de nada.

domingo, 9 de junio de 2013

ESCRITORES DELINCUENTES de JOSÉ OVEJERO


Al parecer, una vida delictiva puede despertar el interés de los lectores, y por ende de los editores. ¿Podemos no obstante asegurar que la inteligencia y la sensibilidad redimen a los artistas de sus delitos? La historia de la literatura nos regala ejemplos de reclusos reconvertidos en escritores como forma de reinserción, y también de escritores que delinquen y pasan por la cárcel.

Ya en el siglo XV François Villon, clérigo, poeta y ladrón (es posible que incluso homicida), fue pionero al encarnar a la perfección el papel de maldito. Cervantes ya era escritor antes de ser encarcelado por vender trigo decomisado de forma ilegal, pero fue en prisión donde nació la idea que lo haría inmortal. Jean Genet, ladrón convertido en artista, parece un personaje reinventado por y para sí mismo. ¿Abdel Hafed Benotman es un delincuente o un rebelde que niega a la sociedad? William Burroughs, el transgresor por excelencia, se convirtió en icono de la cultura punk por su continuo pulso a la sociedad; eso sí, a su condición de homosexual, yonqui y delincuente, añadió la de homicida tras matar por “accidente” a su segunda esposa jugando a Guillermo Tell con una pistola (juego consentido por ella, todo hay que decirlo). Verlaine intentó matar a su amante, el también poeta Rimbaud. Juliet Marion Hulme, esa “criatura celestial” que a los 15 años ayudó a su amiga Pauline a deshacerse de su madre, y después se convirtió en la escritora Anne Perry, parece haber vivido dos vidas perfectamente discernibles (hasta en el nombre). Kerouac, Sir Thomas Malory, Jack London, Álvaro Mutis, y un largo etcétera de escritores pasaron por prisión en algún momento de sus vidas por diversos motivos. Otros como Chester Himes o Jimmy Boyle (por citar algún ejemplo) se hicieron escritores en prisión.

Escritores delincuentes es un interesante ensayo en el que José Ovejero hace repaso de algunos de los casos más interesantes de delincuentes reconvertidos en escritores y viceversa, y del efecto magnético que esto causa en ciertos lectores voyeurs, ávidos de “historias reales” (¿Hay algo más irreal que una autobiografía o un libro de memorias?).

lunes, 3 de junio de 2013

AMPHITRYON de IGNACION PADILLA


En 1916 Viktor Kretzschamar y el recluta Thadeus Dreyer realizan una peculiar apuesta en una partida de ajedrez mientras viajan en tren. Si gana Thadeus, ambos intercambiarán personalidades y destino. Así arranca el proyecto Amphitryon, que consistía en usar dobles para sustituir a ciertos líderes nazis en actos potencialmente peligrosos. Cuando tras una cadena interminable de intercambios Adolf Eichmann es detenido en Buenos Aires en 1960 para ser juzgado y ejecutado en Israel, la realidad es un juego de espejos imposible de resolver.
Una novela perturbadora, con un ritmo narrativo endiablado que le valió a su autor, el mexicano Ignacio Padilla, el Premio Primavera de novela del año 2000.

lunes, 27 de mayo de 2013

LOS HOMBRES MOJADOS NO TEMEN LA LLUVIA de JUAN MADRID


Galardonada con el XIV Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones, el último trabajo de Juan Madrid es un alarde de precisión narrativa, en el que dosifica la información al lector hasta ir desenmarañando un relato que trasciende el género de novela negra, con brochazos de novela social y una descripción certera de las cloacas del poder, con su densa carga de corrupción y violencia. A través de la historia de Liberto Ruano, un abogado que se ve inmerso en una trama que le supera tras el robo de una película que compromete a gente importante, el autor nos hace un retrato de la depravación moral de una clase adinerada carente de escrúpulos, que teme a la plebe, pero la utiliza en su beneficio.

Es esta una novela sobre hombres mojados, hombre sin futuro, a los que no importan las consecuencias de sus actos.

domingo, 19 de mayo de 2013

PROHIBIDO ENTRAR SIN PANTALONES de JUAN BONILLA


 
“Maiakovski tenía dieciocho años, dieciséis dientes podridos, dos hermanas y un solo lector. Escribía poesía lírica pero roncaba como un poeta épico. Imágenes fuertes, nuevas: le pegaré fuego al cuartel y me lo pondré en la cabeza para tener una melena pelirroja. Tenía un abrigo negro con agujeros en los codos, un sombrero que fue de su padre, un montón de ganas de hacer cosas, miedo a la oscuridad, más de cincuenta poemas y un solo lector…”

Así comienza la última novela de Juan Bonilla, y, hasta la fecha, su indiscutible obra maestra (según la discutible y subjetiva opinión de un servidor). En ella se narra el ascenso y caída de Vladímir Maiakovski, actor, guionista, dibujante, revolucionario, dramaturgo, publicista, pero por encima de todo uno de los fundadores del movimiento de poesía futurista bolchevique. A través de su aventura vital asistimos a un capítulo fundamental de la historia del siglo XX, al tiempo que nos convertimos en testigos de la frescura radical y narcisista del arte de vanguardia de la época.

Desde el título hasta el último capítulo Prohibido entrar sin pantalones es un prodigio de asimilación de la obra de Maiakovski. Bonilla inserta poemas y textos del autor, dándole al texto un tono con el que consigue una autenticidad que hace que Maiakovski esté presente más allá del hilo argumental de la novela.

lunes, 13 de mayo de 2013

MITOLOGÍAS de MANUEL VICENT


 
Manuel Vicent hace un repaso por la historia a través de la biografía de algunos personajes que, de una u otra manera, han influido decisivamente en la cultura moderna. Por sus páginas asistimos a la desgarradora historia de mujeres maltratadas de la mano de Billie Holiday y Lee Miller. Somos testigos de la revolución pictórica a través de la historia de Modigliani (y sus amantes), de Paul Cezanne (y su fracaso), de Suzanne Kaladon (la modelo que acabó siendo pintora) y de su hijo Maurice Utrillo (el esquizofrénico salvado por un matrimonio), de Paul Gauguin (que se encontró en Haiti), y la historia de Kahnweiler, el marchante de arte más influyente y Dora Maar, que prestó sus ojos a Picasso para El Guernica. Nos encontramos con el mujeriego Pablo Neruda y su enemistad irreconciliable con Vicente Huidobro, con Ezra Pound, el poeta-pirómano que intentó incendiar el mundo con sus versos, con Arthur Rimbaud, que dejó de escribir a los 19 años pero, eso sí, a tiempo de haber inventado la poesía moderna y el verso libre, con el sacrificio poético de Zenobia Campubrí, y el suicidio de Cesare Pavese. Vemos a un J.D. Salinger elevado al altar de la fama por tener como lector al asesino de John Lennon. Nos recuerda que pese a Louis Althusser no todos los filósofos matan a su esposa, pues algunos como Wittgenstein mueren felices. Nos emocionamos con la belleza desnuda de Hedy Lamarr, o el magnetismo irresistible de Alma Mahler. Huimos en el cine de John Houston, en la frase feliz de Billy Wilder, en la imagen de la resistencia encarnada por Yves Montand, o en la lucha de Montgomery Clift por ganar el pulso a la máscara de un infierno más buscado que encontrado. Sin olvidar a Georges Grosz, el artista que encuentra la genialidad en mitad del horror y la pierde en la normalidad, o el camino corto de Frank Sinatra y la invención del envase como forma de arte de Andy Warhol. O ponemos en tela de juicio la historia del arte a través de las falsificaciones Van Meegeren. O descubrimos  Anthony Blunt, el traidor por excelencia del siglo XX.